6.6 por ciento de niñas y niños de Oaxaca, fueron dados de baja de la escuela durante pandemia 

Nadia Altamirano| Noticias |Sáb, 03/20/2021 – 08:05. Salomé es discreta cuando habla de la situación familiar de su sobrina Alejandra, de siete años de edad, quien no fue inscrita al ciclo escolar 2020-2021 porque junto con su hermana Teresa, de cinco años, quedó al cuidado de su familia paterna porque su mamá “tuvo que irse a trabajar a la ciudad”.

El contexto de violencia familiar en la casa de Alejandra y Teresa no se nombra ni se explica, pero Salomé intenta que para el siguiente ciclo escolar su cuñado Esteban la deje inscribirla en la primaria donde estudian a distancia sus dos hijas, Laura de ocho años y Yolanda de diez, porque todavía no hay fecha para reabrir las escuelas.

Alejandra es parte del 6.6 por ciento de niñas y niños de entre cinco y siete años que en esta pandemia fueron dados de baja, según los resultados de la Encuesta de Salud y Nutrición en niñas y niños menores de 12 años (ENSARS- CoV-2).

También entre el grupo de dos a cuatro años se identificó que sólo el 68.3 por ciento estaba inscrito en alguna escuela y 6.5 por ciento habían sido dados de baja durante la pandemia.

Cambios de hábitos

Disminuir sus horas de sueño, convivir más con integrantes de su familia, pero utilizar más los dispositivos electrónicos diariamente y reducir las actividades físicas, de lectura o relajación, es parte de las modificaciones identificadas en el entorno familiar de niñas y niños durante la pandemia.

Asimismo, el uso de los dispositivos electrónicos, como televisión, tableta o celulares, observado en la ENSARS-Cov-2 es frecuente como medio de entretenimiento y comienza desde temprana edad reportándose en el 17 por ciento de bebés de cero a cinco meses, 73 por ciento de seis a 23 meses y 97 por ciento en los mayores de dos años y menores de 12 años.

Cabe mencionar que la pandemia de COVID-19 modificó la dinámica de convivencia, hábitos, prácticas educativas y estilos de vida de las familias, lo cual podría repercutir en un deterioro del estado de salud y nutrición de las niñas y los niños, por lo que se deben dirigir esfuerzos para prevenir efectos futuros, advirtió el director General del Instituto Nacional de Salud Pública, Juan Rivera Dommarco.

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